La automatización está resolviendo la escasez de auxiliares, pero está vaciando el nivel del que salían los futuros gerentes y socios.
Durante años, la conversación sobre la escasez de talento contable giró alrededor de un solo punto: pocos egresados eligen la profesión y menos aún permanecen en ella. Un artículo reciente de Daniel Hood en Accounting Today, “Accounting’s missing middle”, plantea que el problema ya cambió de forma. No es solo que falten auxiliares; es que empieza a faltar el nivel intermedio capaz de supervisar equipos, revisar trabajo y sostener la relación con el cliente.
De la pirámide al diamante
El artículo describe cómo la automatización, la inteligencia artificial y la subcontratación de trabajo operativo permitieron a muchas firmas cubrir la falta de personal joven sin contratar tantos auxiliares como antes. El problema es que ese nivel operativo no solo producía trabajo: también era donde se formaban los futuros gerentes. Al reducirse, la estructura tradicional en forma de pirámide muchos auxiliares en la base, menos gerentes, pocos socios en la cima se transforma en un diamante con un centro cada vez más delgado.
Por qué es relevante en México
El entorno fiscal mexicano exige mantener coherencia entre contabilidad, CFDI, declaraciones, nómina y evidencia documental de cada operación. Los mandos medios son quienes traducen las decisiones de los socios en procedimientos concretos, y quienes convierten el trabajo del personal operativo en conclusiones profesionales defendibles ante el cliente y, eventualmente, ante la autoridad. Cuando ese nivel se debilita, los socios terminan absorbiendo tareas que deberían estar delegadas, y el personal más joven recibe responsabilidades para las que aún no está preparado.
La tecnología ayuda, pero no forma
Un sistema puede identificar que un comprobante fiscal reúne ciertos requisitos formales. Pero determinar si la operación existió, si tiene materialidad, si el gasto es estrictamente indispensable y si hay coherencia entre contrato, factura y registro contable, sigue siendo trabajo de criterio profesional. Ese criterio se desarrolla revisando expedientes, cometiendo errores controlados y discutiendo conclusiones con un supervisor: exactamente el tipo de tareas que la automatización tiende a eliminar primero.
El costo de no formar a tiempo
La pregunta relevante no es cuántos puestos puede sustituir la tecnología, sino quién va a dirigir la contabilidad de la firma cuando esa tecnología esté completamente incorporada. Formar a esa persona toma años; automatizar una tarea toma semanas.
Fuente
Paige Hagy, “Accounting’s missing middle”, Accounting Today (28 jul. 2026): https://www.accountingtoday.com/news/accountings-missing-middle